La patada brutal del central de Boca, Breyner Bonilla, al volante de Colón, Bertoglio, no es más que el reflejo de la impotencia que vive el equipo más ganador de Sudamérica (18 títulos internacionales).Aún se hace incomprensible ver a Martín Palermo salir con la cabeza gacha, cuando cientos de veces se fue de la cancha altivo. También no se entiende que la defensa "xeneixe" sea un flan, cuando hasta hace una año era un muro y en donde están vivos los recurdos de los: Bermúdez, Burdiso, Samuel, entre otros.
Pero también es injustificable que esta directiva mantenga a un técnico que desde el primer minuto que asumió ya tenía resistencia y no solo eso, sino que en su primer ciclo hace dos años, ya demostró que no está a la altura y que no sabe manejar un camerino que se debate entra los "Palermistas" y los "Riquelmistas".
A Avel Alves no solo le quedó grande Boca, sino que su carrera quedó ahí. Es un hombre que por figurar se mete en las bravas sin saber cómo se las disputa. Boca es caliente, necesita un DT que a más de plantear la alineación sepa convivir entre dos históricos que aunque en el césped se comprenden, afuera mantienen una guerra fría.
Creo que en el segundo semestre Boca tiene que hacer una limpieza, es justo, el tiempo se lo pide. Ibarra, Morel, el propio Palermo y hasta Riquelme, figuras que sobresalen por la cosecha de títulos, llegaron a su tope en el equipo. No digo que ya no están para jugar, pero Boca necesita un aire nuevo, empezando desde el banquillo.

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